Hoy por la noche, después de una visita al médico y cenar pizza, en el autobús de regreso a casa me tocó ser oyente involuntario de una conversación pacheca, literalmente hablando. En efecto, dos chavos con pinta de skaters o skatos venían al lado mio y de Durazno (mi media naranja...o ¿mi medio durazno?). Entre otros temas tales como gatos, patinetas y consejos de como ligar, venían hablando de su afición por la mota. Cosa curiosa, pues un tema durante la cena fue precisamente el de las drogas (como la Cannabis sativa), y la curiosidad que para algunos (incluyéndome a mi) significa su consumo. Aclaro, nunca he probado droga, psicoactivo o alucinógeno alguno. No me veo haciéndolo. Sin embargo, me llaman la atención los efectos que producen en el organismo, tales como el denominado "estado modificado de conciencia" y las perturbaciones sensoriales. Y es que una noche antes, como si las coincidencias fueran pocas, revisando información en una página de Química encontré, azarosamente, referencias de algunos usuarios sobre una droga alcaloidea natural llamada DMT. Ignota para mi hasta ese momento, me puse a indagar sobre ella.La DMT, es decir la N,N-dimetiltriptamina,[1] es una sustancia de origen natural presente en hojas y semillas de ciertas especies vegetales como Mimosa hostilis[2], Anadenanthera peregrina [3] y Mucuna pruriens [4]; así como en los animales, a nivel cerebral. Tiene un extenso uso etnomédico y religioso en las culturas nativas amazónicas. Lo interesante es que, como sustancia natural presente en el sistema neurológico del hombre y otros mamíferos es un neurotransmisor que, en pequeñas cantidades, participa en la actividad del sueño, produciendo efectos visuales caracteristicos, así como otros estados naturales de conciencia. Se considera incluso que tiene una parte activa en experiencias cercanas a la muerte. Eso explica los efectos alucinantes y oníricos que produce a quien la consume deliberadamente. Se le considera el psicoactivo más fuerte que existe y el de mayor impacto visual.
Su uso etnomédico y en rituales religiosos por parte de tribus y pueblos amazónicos implica su administración por via oral apartir de infusiones de M. hostilis, junto con otras plantas endémicas. De esta modo se produce un brebaje enteogénico (del griego éntheos, "poseido por un dios" y génos, "origen") denominado ayahuasca, que en quechua (familia lingüistica andina y amazónica) significa "la soga de los espíritus", pues dentro de la cosmovisión de esos pueblos la ayahuasca es la soga que le permite al espiritu salir del cuerpo sin que este muera.
Lo que me parece aun más asombroso, es la gran sabiduría de estos pueblos derivada de la observación y el análisis. Sorprendentemente, la DMT administrada por vía oral no tiene ningún efecto sino se administra conjuntamente con una sustancia inhibidora de la enzima monoaminooxidasa (MAO),[5] ya que esta enzima neutraliza a la DMT impidiendo que sea absorbida en el tracto digestivo y que llegue al sistema nervioso central. Así, la ayahuasca no está compuesta por especies vegetales al azar. Una planta debe contener DMT y la otra, sustancias inhibidoras de la monoaminooxidasa para que tenga sus efectos alucinógenos. Esto los chamanes amazónicos lo saben muy bien, aunque quizá no sepan que es la DMT ni la MAO. Cultura Étnica y Ciencia Química convergiendo.
En las sociedades urbanas, la DMT ha encontrado también su uso, aunque quizá con poco fundamento místico o etnomédico. Los consumidores de esta sustancia coinciden al describir los diferentes estadíos del efecto, existiendo un amplio repertorio de palabras específicas para los efectos que se van sucediendo: desde el inicial "Crisantemo", esfera roja y naranja de lenta rotación; el "Domo", espacio cálido y oscuro lleno de sombras fugaces; hasta la experiencia del "Blaze", el clímax sensorial dentro de un estado modificado de conciencia. Es un alcaloide de rápida metabolización cuyos primeros efectos suceden a los pocos segundos de ser ingerida y que duran entre 5 y 15 min. Es una sustancia de uso prohibido, aunque no hay reportes de dosis letal, provocando solo dilatación de pupilas, aumento de ritmo cardiaco y presión sanguínea, o en su defecto nauseas, mareos y perdida momentánea de la conciencia. No existen casos reportados de dependencia física o psicológica. Términos como "mind blowing" y "bussinesman trip" hacen alución a sus impactantes efectos psicodélicos y rápida acción. Es el expanding mind por excelencia de varios conocedores. En este contexto, les comparto este testimonio que encontré en un foro y que me pareció muy ilustrativo:
"Yo tuve una experiencia con DMT. Fue muy increible y dificil de describir. Pude ampliar mi mente a niveles inéditos, explorar hasta el ultimo rincón de mi conciencia y de mi inconsciente -en términos psicoanalíticos-. Pude trabajar a modo de imaginería mis egos y las dimensiones más oscuras de mi personalidad, lo cual, curiosamente tuvo un efecto real en mi self. Fue una sesión muy intensa de trabajo introspectivo y de insight [...] Algunas drogas son malas en sí mismas [...] pero hay muchas, como [...] DMT, que si son bien utilizadas, ofrecen un poder indiscutible de movilizar la mente a niveles muy complejos y elevados, que permiten resolver problemáticas y conflictos intrapsíquicos, afectivos y sociales de un modo más que satisfactoria [...]"
Impactante descripción, ¿no es verdad? Sin embargo, que cada quien juzgue la mejor manera de enfrentarse a su YO y resolver los conflictos internos de la mejor (y más sana) manera. Indagar sobre esto, me hizo reflexionar sobre los distintos usos que una misma droga pueden tener. Todos ellos son válidos dentro de una actitud responsable sobre su consumo y si se encuentran exentos de daños a terceros, como en el uso etnomédico y mágico-religioso. La curiosidad en este contexto, el de las drogas y estimulantes, puede ser camino seguro hacia resultados no deseados.
Gracias por leer. Saludos.
Esquina bajan...