viernes, enero 14, 2011

Feliz Año Nuevo 2011

Soy el Año Nuevo, vengo a ti puro e inmaculado, acabo de salir de las manos de Dios. Cada día es una perla de gran valor que te es concedida para que la coloques en el hilo de plata de la vida. Una vez colocada ya no puede desenhebrarse jamás; queda allí como un testimonio inmortal de tu fe y tu destreza. Debes fundir entonces cada minuto, como eslabón de oro, a la cadena eterna de las horas.
En tus manos te han sido entregados riqueza y poder para hacer de tu vida lo que quieras. Tienes  ahora, libremente y sin reservas, doce meses gloriosos de lluvia refrescante como una caricia, y de luz de sol como fulgores de oro. Los días para trabajar y recrearte en la belleza de las cosas; las noches para que duermas con un sueño tranquilo. Todo esto se te da con un amor que no puede definirse. No permitas que nadie profane tu fe, ni oscurezca tu visión.
 Anónimo
  
Palabras sensibles y reflexivas, como este pensamiento, se pueden encontrar detrás de las hojas de un almanaque. No lo imaginaba. ¡Feliz Año Nuevo 2011! Bienvenido seas a nuestras vidas.




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